Maracaná

Abrió en el año 1950

Ubicado en Rio de Janeiro, Brasil

Historia

Mario Filho era un periodista brasileño de amplia trayectoria que cubrió el fútbol carioca y también fue fundador del reconocido diario deportivo Jornal dos Sports. Es esta figura periodística que tiene el privilegio de que uno de los estadios más famosos del mundo lleve nada más y nada menos que su nombre. Conocido por la mayoría de gente como el Maracaná, el Estadio Mario Filho fue inaugurado en junio del año 1950, año en el cual Brasil fue anfitrión de su primer Mundial (Culturizando, 2017). Es en este recinto done ocurrió uno de los acontecimientos más notables del fútbol brasileño, quizá del folklor del fútbol mundial, el famoso Maracanazo. El 16 de julio de 1950, en el primer Mundial llevado a cabo en su territorio, el cuadro brasileño era favorito al enfrentarse con el cuadro uruguayo, frente a los ojos de 199.854 espectadores eufóricos esperando la victoria gloriosa de su equipo (Culturizando, 2017). El estadio temblaba ante la asistencia record para un partido de futbol, incluso hasta el día de hoy, más de 70 años después. Pero, sin embargo, no se dio el sueño para el equipo brasileño, pues perdieron dos goles a uno contra, en una inesperada derrota que quedaría en la memoria permanente de todo el pueblo brasileño (Combe, 2019). Y desafortunadamente eso no fue todo. Para el Mundial del 2014, Brasil abriría sus puertas nuevamente a ser sede de un mundial, con el afán de quedar campeones en el Maracaná y hasta cierto punto reivindicarse ante su público del Maracanazo de hace más de medio siglo. Sin embargo, sus aspiraciones quedaron en vano cuando perdieron siete goles a uno contra el eventual campeón, Alemania, en un partido que asombró al mundo futbolístico. Aunque no pudieron conseguir un Mundial en sus tierras, al menos, dirán los brasileños, que no sufrieron otra derrota fatídica en su recinto favorito: el Maracaná.

Arquitectura

Se llama el “templo sagrado en el país del fútbol,” según los brasileños. Un templo moderno, hecho de hormigón sólido y reforzado: el Maracaná fue diseñado por siete arquitectos brasileños: Waldir Ramos, Raphael Galvão, Miguel Feldman, Oscar Valdetaro, Pedro Paulo B. Bastos, Orlando Azevedo, y Antônio Dias Carneiro (“Maracanã Stadium”.) El estadio tiene una huella ovalada con dos niveles de asientos. Sesenta pilares en forma de ‘Y’ sostienen la fachada exterior, que, a su vez, sostiene un techo en voladizo que abarca 30 metros hacia adentro. El estadio también fue conocido por su seguridad debido a sus dos largos tramos para canalizar gente desde la segunda planta a la salida. La forma geométrica del estadio, similar a la de un platillo, comunica la modernización de Brasil durante su construcción y la emergencia de un equipo brasileño bien conocido por su estilo fluido en el “fútbol-arte.”

En 2009, el techo y otros aspectos fueron renovados para modernizar el estadio. Alrededor de este tiempo, se ha descubierto que el techo original de hormigón en voladizo carecía de suficiente apoyo estructural y representaba un riesgo para la seguridad para el público. Un nuevo diseño fue creado por la empresa de ingeniería estructural Schlaich Bergermann und Partner y se parecía a la de una rueda radial, colgando bajo sobre el tazón del estadio (Popp.) Este diseño fue realizado con un sistema de cables y cubierto con una membrana de fibra de vidrio recubierta de PTFE (“Maracanã Stadium Roof Structure.”) El nuevo techo también incluye un sistema de recolección de agua de lluvia y paneles fotovoltaicos para recolectar energía solar (“Estádio do Maracanã.”) Los dos niveles de sillas en el estadio fueron reemplazados con una planta por Fernandes Associates Architects y las sillas utilizan los colores de azul y amarillo, que combina con el verde del campo para demostrar los colores nacionales de Brasil. El nuevo diseño en lugar de cambiar el estadio lo complementa y utiliza nuevas tecnologías para mantener al simbólico Maracaná.

Economía

Antes del Mundial del 2014, el Maracaná fue renovado. El proyecto de renovación costó unos 500 millones de dólares, casi el doble del monto que se esperaba originalmente. Una de las razones por la cual el monto fue diferente fue que los contratistas cobraron más de lo debido –– casi 100 millones de dólares más (Shedrofsky). En marzo del 2019, el gobierno de Rio de Janeiro decidió retomar el control del estadio y terminaron el contrato con los administradores privados, Consorcio Maracaná. El Gobernador Witzel dice que el estadio sí genera ingresos, aunque los administradores privados le debían más de 10 millones de dólares al gobierno. El Consorcio Maracaná originalmente ganó la propuesta para manejar el estadio y prometían invertirle 156 millones de dólares al estadio durante los próximos 35 años. También habían prometido pagarle al gobierno de Rio 1.5 millones de dólares cada año, lo cual el gobernador dijo que nunca se hizo (“Rio Government”).