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Italia

 

Introducción

 

Italia y el fútbol 

El fútbol es el deporte más popular en Italia. El equipo nacional italiano siempre ha sido considerado uno de los mejores del mundo, con una historia increíblemente exitosa en el fútbol. Han ganado la Copa Mundial de la FIFA en cuatro ocasiones (1934, 1938, 1982, 2006), convirtiéndose así en el segundo país con más copas del mundo, solo por detrás de Brasil. [1] También ganaron el Campeonato de Europa una vez (1968) y el Torneo de Fútbol Olímpico (1936). [2, 3] Debido a este éxito global, muchos creen que los fanáticos italianos se encuentran entre los más leales y apasionados del mundo entero. El fútbol para ellos es mucho más que un deporte, es un estilo de vida. Un gran ejemplo de lo importante que es el fútbol para los italianos es la reacción del país cuando no pudieron clasificarse para la Copa Mundial 2018, la primera vez desde 1958. [4]

 

Este video muestra la pasión de los jugadores y fanáticos cantando el himno nacional italiano [5]

 

La Asociación Nacional de Fútbol de Italia, mejor conocida como La Federazione Italiana Giuoco Calcio, se formó en 1898. [6] Y hasta el día de hoy, sigue siendo parte de la Asociación Europea de Fútbol. La liga de fútbol italiana profesional es la Serie A, que es una de las ligas deportivas profesionales más populares y competitivas en todo el mundo. También se le ve como la liga de fútbol nacional con mayor táctica, que es algo que muchos atribuyen al equipo nacional italiano. Aunque no juegan con la mayor vistosidad, ni poseen los jugadores más hábiles, sus equipos nacionales siempre son extremadamente fuertes en defensa y muy disciplinados, lo que generalmente lleva a partidos de pocos goles que terminan casi siempre con una victoria para Italia. [7] Este estilo llevó a su equipo nacional, también conocido como Azzurri o squadra azzurra por sus famosas camisas azules, a ser conocido como catenaccio o «la cadena», debido a sus defensores de clase mundial. [8] Los equipos de clubes italianos han ganado 48 trofeos europeos importantes, y es así el segundo país con más trofeos en el fútbol europeo. Aunque hay varios equipos italianos con talento, los tres equipos más populares son la Juventus, el Inter de Milán y el Associazione Calcio (A.C.) Milán, que fueron miembros del G-14, un grupo que consistía de los clubes de fútbol europeos más prestigiosos. [9]

 

Debido a la competencia de alto nivel en la Serie A, la mayoría de los jugadores italianos tienden a quedarse en Italia, y los mejores jugadores son parte de los clubes más prestigiosos como Juventus o A.C. Milán. Esto crea grandes rivalidades entre los clubes, lo que lleva a partidos de fútbol muy entretenidos. Independientemente de sus diferencias cuando juegan para diferentes clubes italianos, todos los jugadores tienen mucho compromiso y lealtad hacia su país cuando juegan para su equipo nacional, dejando de lado todo lo demás. Muchos creen que esta capacidad de separar al club del país es la razón por la cual el equipo nacional italiano ha tenido tanto éxito. La Serie A se ha vuelto tan popular y respetada en el mundo que incluso los mejores jugadores no-italianos sueñan con jugar para un club italiano, y obviamente el jugador más importante es Cristiano Ronaldo, quien muchos creen que es el mejor jugador del mundo. Esto ha ayudado a la liga italiana a mantenerse relevante y competitiva, lo que ayuda no solo a mantener a los aficionados, sino a atraer a muchos fanáticos nuevos cada año.

 

Italia y las drogas 

El crimen organizado en Italia ha sido un problema económico y social para el país desde el siglo XIX. Hay cinco organizaciones infames de la mafia que se sabe que existen en Italia actualmente: Cosa Nostra de Sicilia, ‘Ndrangheta de Calabria, Camorra de Nápoles, Stidda de Sicilia y Sacra Corona Unita de Apulia. Antes de esto, había otras organizaciones que tenían el poder, pero que ahora se han debilitado o disuelto debido a varias circunstancias. De todos modos, la más infame de todas es la Cosa Nostra. La mafia se expandió en el extranjero, donde encontró una gran acogida en los Estados Unidos. Allí, varios miembros se unieron con otros italoamericanos o inmigrantes italianos para crear la mafia «estadounidense.” [10]

 

Si hay algo con lo que las personas asocian a la mafia, son las drogas. El tráfico de drogas es realizado por casi todas las organizaciones mafiosas, y este es el enfoque de su crimen. Cada organización es conocida por un tipo diferente de tráfico de drogas, por ejemplo, la Cosa Nostra es conocida por su tráfico de heroína, mientras que la Ndrangheta es conocida por ser los mayores traficantes de cocaína en toda Europa. [11, 12] Aunque estas organizaciones realizan muchas actividades ilegales, generalmente la mayoría de sus ganancias y popularidad se centraliza en torno a las drogas. Este ha sido el caso durante muchos años, y su infamia solo ha crecido con el paso del tiempo. Cientos de miembros de diferentes organizaciones de la mafia son arrestados y acusados ​​cada año, pero el gobierno italiano nunca ha podido detener con éxito a estos grupos. Por lo tanto, el crimen organizado en Italia ha seguido siendo uno de los mayores problemas del país, y parece que no hay razón para creer que se detendrá pronto. [13]

 

Sin embargo, las organizaciones de la mafia están mucho más conectadas con los ciudadanos italianos y la vida italiana de lo que la gente piensa. Están especialmente conectados con muchas celebridades y atletas famosos, incluyendo futbolistas. Entonces, vamos a ver cómo la mafia ha afectado al fútbol italiano.

Italia y la corrupción futbolista 

El fútbol es el deporte más popular y respetado de Italia. Estos clubes de clase mundial traen a millones de personas para verlos jugar y animar al club que apoyan. El deporte ha sido capaz de unificar a todo el país, donde dos personas que podrían ser completamente diferentes pueden unirse para disfrutar del «hermoso juego«. Pero esta apreciación y amor por el juego ha sido cuestionada recientemente por muchos fanáticos, debido a los diversos informes de falta de respeto y virtud de la Federación Italiana de Fútbol. La investigación ha demostrado que debido a una gran cantidad de infiltración de la mafia y corrupción en el fútbol italiano, muchos sienten que tal vez este comportamiento criminal y prácticas injustas no pueden pasarse por alto al analizar al fútbol italiano. Por lo tanto, aunque a la gente todavía le encanta ver partidos de la liga italiana, algunos han cuestionado no solo la legitimidad de los resultados, sino también la ética de los líderes de la federación. [14]

 

Se han reportado muchos ejemplos de corrupción con varios clubes italianos. Por ejemplo, en abril del 2019, la corte suprema italiana dictaminó que los dirigentes de la Juventus había dado boletos de partidos que se promocionaban para sus fanáticos más grandes, conocidos como los ultras, pero en su lugar, le dieron el control a las personas que formaban parte de ‘Ndrangheta. Esto creó mucha controversia no solo por este ejemplo específico, sino porque hizo que muchos se preguntaran cuántas otras veces esto había ocurrido anteriormente. El año anterior, un ex-jugador de la Juventus, Vincenzo Iaquinta, fue sentenciado a dos años de prisión por delitos de cargar armas de fuego, lo que fue parte de un juicio más amplio con respecto a la propagación de miembros de ‘Ndrangheta en el norte de Italia. El padre de Iaquinta recibió 19 años de prisión después de ser declarado culpable de asociación mafiosa. [15]

 

Vincenzo Iaquinta jugando por el Juventus [16]

Estos incidentes entre la mafia y el fútbol han ocurrido muchas veces a lo largo de los años, y es fácil entender por qué. En 2018, el fútbol generó más de 2.3 mil millones de euros solo en Italia, sin incluir T.V., patrocinio y contratos publicitarios. Por lo tanto, las organizaciones de la mafia están interesadas en involucrarse en el fútbol, ya que lo ven como una oportunidad, no solo para aumentar sus ganancias y lavar dinero, sino también para usar el deporte como una plataforma para aumentar su propia reputación y aumentar su poder y control sobre Italia. [17]

 

Este deseo y obsesión por el poder ha llevado a varias organizaciones de la mafia a infiltrarse en asociaciones juveniles de fútbol, donde hacen favores a los jugadores jóvenes que necesitan asistencia financiera o una conexión para unirse a un club, con la expectativa de recibir su lealtad a cambio. Las organizaciones de la mafia también usan su poder y capacidades financieras para mostrar a los demás que tienen el control o que pueden obtener lo que quieran cuando necesitan algo. Por ejemplo, le quitaron boletos a los Ultras usando dinero y violencia para mostrar su poder. [18]

 

Una de las controversias más infames entre los grupos de la mafia y el fútbol italiano fue el escándalo de Calciopoli en 2004, que resultó en que la Juventus fuera relegada a la segunda división en 2006. Fue durante este tiempo que se hicieron informes de que los árbitros, jugadores y dirigentes eran todos parte de un sistema de corrupción que ayudó a ciertos equipos a ganar en la Serie A. [19]

 

Una explicación del escándalo de Calciopoli [20]

 

Esta no fue la primera vez, ni será la última, que los grupos mafiosos usan sus conexiones personales para arreglar los resultados de los partidos y beneficiarse de las apuestas deportivas ilegales. Hubo otro caso famoso en el que Giuseppe Sculli, nieto de un destacado jefe de ‘Ndrangheta que jugó en la Serie A, mostró cómo las organizaciones de la mafia habían usado jugadores y árbitros para alterar ilegalmente los resultados de los partidos. [21]

 

Las organizaciones mafiosas han hecho mucho daño, no solo en el fútbol italiano, sino también en el país en general. Sin embargo, estas mismas organizaciones han sido lo suficientemente inteligentes como para continuar ganándose a las personas y recibir el apoyo necesario para mantenerse relevantes. Por ejemplo, estas organizaciones de la mafia han ayudado financieramente a muchos jugadores, especialmente a jugadores juveniles, para continuar persiguiendo su sueño futbolístico. [22] Han ayudado a pagar las construcciones de los estadios, así como a invertir dinero en la industria del fútbol y ayudarla a crecer.

 

Sin embargo, a pesar de que estas organizaciones han hecho cosas buenas para muchos italianos, su peor acción fue arruinar la carrera de Diego Maradona. Maradona se unió a Napoli en 1984, y en siete años los llevó a la gloria. Era el mejor jugador del mundo y se había convertido en un dios en Italia. [23] Pero después de una pelea con el club y sentirse sofocado en Nápoles, Maradona recurrió a la Mafia Neopolitana, la peor decisión de su vida. Le proporcionaron fama, dinero y drogas, lo que solo empeoró aún más su vida. A través de su relación con la mafia, Maradona se convirtió en un adicto sin cuidado en el mundo, y realmente arruinó la carrera de una leyenda. El mismo Maradona declaró que su relación con estos miembros fue de lo mejor de su vida, que le trajo alegría y fama, pero que al mismo tiempo, fue la peor decisión que haya tomado. [24]

Diego Maradona con Carmine Giuliano (el jefe de la Camorra) [25]

Conclusión

En conclusión, las organizaciones de la mafia italiana han afectado mucho al país durante muchos años. Han causado muchos trastornos y comportamientos criminales, y han infectado lentamente al deporte que aman millones de italianos. Además, han mermado la autenticidad al juego y muchos fanáticos luchan por saber si los resultados de los partidos que ocurren son o no son planeados por estas mismas personas. Sin embargo, las organizaciones de la mafia se han infiltrado con mucho éxito en varios niveles del fútbol italiano, hasta el punto de que nadie sabe cómo sacarlos de ahí. En cualquier caso, estas organizaciones de la mafia utilizaron el fútbol como plataforma para aumentar su reputación, al mismo tiempo que muestran a otras personas su dominio y control sobre la industria. Esto deja a muchos en duda sobre si la Federación Italiana de Fútbol está haciendo lo suficiente para tratar de mitigar la influencia de estas organizaciones en el deporte, o si la confederación misma se beneficia de su participación.

 

 

Escrito por Karsten Monteverde