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Colombia

  1. Introducción

Colombia y el fútbol 

El fútbol es el deporte más popular del país, y por consecuencia, el deporte donde más éxito ha conseguido Colombia en los últimos años, produciendo estrellas mundiales como René Higuita, Carlos Valderrama, James Rodríguez, Radamel Falcao, entre otros, y compitiéndole de “tú a tú” a las grandes selecciones históricas en torneos internacionales, incluso llegando a ser tercera en el ranking FIFA en 2013. [1] Actualmente ocupa el décimo puesto. Por otra parte, la liga nacional colombiana ocupa el quinto lugar en el ranking del 2019 de la IFFHS sobre ligas nacionales más fuertes del mundo y el segundo lugar en Sudamérica, detrás de Brasil. [2]

Quizás el periodo más importante del fútbol colombiano tuvo lugar durante la década de los 90, en el que por primera vez estuvo entre los gigantes del fútbol mundial y que fue un punto de inflexión en el balompié colombiano. En 1993 llegó a ganar por 5-0 sobre Argentina, se clasificó para las ediciones de 1990, 1994 y 1998 de la Copa del Mundo, y se llevó su primer título internacional en la Copa América 2001, celebrada en Colombia. [3]

Sin embargo, esta época también coincide con el crecimiento del narcotráfico en Colombia, que empezó a cobrar gran fuerza en la década de los 80. Como veremos a continuación, durante este periodo hubo una gran conexión entre el narcotráfico y el fútbol, dando nacimiento a lo que hoy se conoce como Narco-fútbol. ¿Qué importancia tuvo el negocio de las drogas para el crecimiento del fútbol colombiano? ¿Cuáles son los carteles que se involucraron, y con qué equipos? ¿Cuál es el legado que ha dejado en el fútbol del país?  En esta sección haremos una visita al pasado y nos sumergiremos en el fútbol colombiano a partir de los 80, para entender el vínculo que existe entre este deporte y el narcotráfico.

El ‘Narco-fútbol’

 La llegada de los narcos al deporte

Los primeros narcotraficantes en Colombia fueron los marimberos de la Guajira y Santa Marta, que a finales de los años 60 empezaron a dominar las rutas de tráfico de marihuana ganando increíbles sumas de dinero. Sin embargo, el problema apareció a mediados de los 70. Con la popularización de la cocaína, el negocio se expandió y el dinero se multiplicó. [4]

Al margen, Colombia se enfrentaba a una crisis económica durante la administración de López Michelsen en el 75, con un estancamiento de la agricultura, un descenso en la construcción, la transformación del país de exportador a importador de petróleo, altos índices de desempleo e inflación y los paros que se sucedían unos a otros. [5] Y por supuesto que el balompié también sufría. El fútbol profesional, como espectáculo, necesita de estrellas para resultar atractivo al público y esas estrellas acostumbraban a cobrar en dólares, algo que se volvió insostenible para los equipos que recibían devaluados pesos por taquillas. En este contexto, los narcos eran los que más capacidad económica tenían en el país.

El dominio extranjero en el fútbol colombiano era histórico y estos jugadores firmaban y cobraban sus contratos en dólares. El resultado de todo esto, junto con la crisis económica que asechaba al país, fue que al finalizar los 70 y empezar los 80, los equipos grandes del país enteraron en crisis. Y así, en medio de esa búsqueda desesperada de fondos, aparecieron los narcos, quienes, en busca de un vehículo para lavar dinero ilegal, se convirtieron en los redentores económicos del fútbol colombiano. [6]

Cada capo con su equipo [7]

América de Cali - Wikipedia, la enciclopedia libre          Millonarios F.C. - Wikipedia       Independiente Santa Fe - Wikipedia, la enciclopedia libre       Deportivo Pereira - AS.com         Atlético Nacional - Wikipedia          Independiente Medellín - Wikipedia, la enciclopedia libre

América de Cali: En 1980 los hermanos Rodríguez Orejuela, quienes a través de su Cartel de Cali habían establecido una sólida ruta de tráfico de cocaína hacia EE. UU., compraron acciones, convirtiéndose así en accionistas mayoritarios y, prácticamente, dueños del club por quince años, hasta 1995.

En el caso de Millonarios, Gonzalo Rodríguez Gacha, socio del temible Pablo Escobar, y que se había convertido en uno de los hombres más ricos del país, fue accionista mayoritario del club desde 1982 al 1989.

En 1989, el Independiente de Santa Fe pasó a manos de Fernando Carrillo y, posteriormente, Phanor Arizabaleta, miembros de la cúpula del Cartel de Cali.

El Deportivo Pereira, un equipo tradicionalmente chico, pasó a ser propiedad exclusiva del excéntrico multimillonario Octavio Piedrahita, a quien se vinculaba con Pablo Escobar. Sorprendentemente, en 1982, el equipo quedó de cuarto en el campeonato. Piedrahita luego sería presidente de Nacional y luego sería asesinado en la guerra de carteles.

Finalmente, y el que quizás es el caso más famoso, es el de Medellín, donde un benefactor altruista llamado Pablo Emilio Escobar Gaviria inauguraba canchas de fútbol, y se haría socio del Atlético Nacional y el Independiente de Medellín.

Durante el auge del narcotráfico no quedó ningún equipo importante sin mezclarse con el dinero de los narcos. La década de los 80 vio como el narco-fútbol dominó en Colombia y la lucha entre Nacional, Independiente, Millonarios y América por la supremacía futbolística en el país se convirtió al mismo tiempo en un duelo entre los criminales para demostrar quién era más poderoso.

Colombia y la corrupción futbolista 

‘Blood money’ y el ascenso del fútbol colombiano

El narcotráfico dejo una fea cicatriz en el fútbol nacional, que hasta hoy en día no ha logrado borrar. Sin embargo, lo que resulta irónico, es que se puede decir que el narcotráfico fue uno de los motores del ascenso del fútbol colombiano…

Hasta finales de los 80 Colombia nunca fue una potencia del fútbol en el continente sudamericano, ni siquiera un actor importante, siempre fue el invitado de relleno en las competiciones. Su única participación en los Mundiales, Chile ’62 era la hazaña más relevante de la selección colombiana de fútbol. El panorama a nivel de clubes era similar, y salvo algunos casos aislados, hubo que esperar hasta finales de la década de los 80 para ver a un equipo colombiano convertirse en el mejor de Sudamérica, El Atlético Nacional, con la influencia de Escobar. [8]

Un día como hoy, hace 30 años, Nacional gritó campeón en la ...Atlético Nacional se consagraba campeón de la Copa Libertadores en 1989

El dinero es el motor y la fuerza necesaria para que un proyecto cobre entidad, se estabilice y se convierta en realidad y el fútbol no escapa de esta realidad. La inyección económica que estos inversores volcaron en el balombié colombiano sirvió para conseguir parar la fuga del talento nacional a otros países, así como conseguir que buenos jugadores extranjeros vayan a Colombia.  Y así empezó a despegar el balompié del país. Como se mencionó anteriormente, equipos colombianos históricamente nunca figuraron en competiciones internacionales; pero en la época de mayor impacto del narcotráfico, de 1985 a 1996, no dejó de haber al menos un equipo colombiano clasificado para semifinales de la Copa Libertadores. Desde 1989, cuando el Atlético Nacional, bajo financiamiento de Pablo Escobar, se convirtió el primer equipo colombiano en ganar una competición internacional (Copa Libertadores), equipos cafeteros han ganado un total de 12 campeonatos internacionales, entre ellos 3 Copas Libertadores (5 finales) y 1 Copa Sudamericana (2 finales) [9]

El éxito del futbol nacional se trasladó a la selección colombiana, que alcanzó una de sus mejores épocas durante esa misma etapa. Nombres como Valderrama, Higuita, Aspirilla, Rincón o Andrés Escobar integraban a un equipo que jugaba como ninguno anterior y que alcanzó su punto más alto las eliminatorias para Estados Unidos 1994, donde resalta la goleada 5-0 a Argentina a domicilio.

La historia de Colombia en los Mundiales: USA 1994 | MARCA Claro ...La selección de Colombia en el Mundial de Estados Unidos en 1994

 

Muchas fuentes revelan que el vínculo de los jugadores con Pablo Escobar era bastante estrecho, entre ellos resalta Higuita, quien incluso lo fue a visitar a la cárcel que el narco se mandó a hacer al evadir la extradición, prohibida en el país gracias a su influencia.  En muchas ocasiones, el narcotraficante los invitaba a la conocida Hacienda ‘Nápoles’, donde recibían autos, dinero y disputaban partidos relámpago para satisfacer los pedidos del colombiano. [10]

“Pablo Escobar, cuando un futbolista estaba en una mala condición económica, él lo ayudaba”, cuenta ‘Popeye’, quien fuese sicario del patrón. [11]

El dinero del narcotráfico no solo llegó al nivel profesional, si no también a las comunidades más pobres. Escobar construyó más de 50 canchas para que los jóvenes de los barrios humildes pudieran hacer deporte. [12] De esos campos salieron jugadores que posteriormente representarían a la selección colombiana, como Leonel Álvarez o René Higuita. “Qué bueno que a uno le regalan canchas y no vicios”, afirmaba el primero en entrevista para el documental “The Two Escobars” de los hermanos Zimbalist. Higuita, por su parte, señalaba que en una sociedad donde los pobres eran relegados, el fútbol ayudaba a reivindicar. Irónicamente, el aporte económico proveniente del narcotráfico ayudó a los niños más pobres a mantenerse alejados de las calles y los vicios y negocios turbios, y fomentaba el crecimiento del fútbol en los barrios.

Pablo Escobar: el "Capo" del futbol - Futbol Sapiens«El Patrón» inaugurando una de las canchas que construyó en los barrios marginados de Colombia.

 

Sangre derramada y el lado oscuro del narco-fútbol

Si bien las grandes sumas de dinero inyectadas por los narcos ayudaron al ‘deporte rey’ crecer, no venía sin traer la violencia y el terror al fútbol. Sus contribuciones venían atadas con el control e influencia de sus grupos criminales. A continuación, una recopilación de los hechos más tristes que impactaron al balompié cafetero.

Mundial EE. UU. 1994

Después de una excelente eliminatoria, Colombia llegaba como una de las favoritas al mundial de 1994, y los grandes narcos apostaron grandes sumas de dinero a su favor. Pero todo se fue cabeza abajo con los primeros resultados en contra que causó presión externa, pero sobre todo de los narcos, aunque en esa época Pablo Escobar estaba ya muerto tras ser asesinado en 1993 por la Policía de Colombia. El equipo cafetero cayó en su debut 3-1 ante la Rumania del crack Gheorghe Hagi. Cuenta Maturana, entrenador de aquel equipazo nacional del ’94, que recibió una llamada después del partido, en la cual se le amenazó: “En Estados Unidos (1994) nosotros vivíamos en un hotel, perdimos un partido y aparecieron las amenazas. Que tienes que poner a éste, que tienes que poner al otro.” El mensaje macabro era: si juega el mediocampista Gabriel “Barrabas” Gómez, hermano de Hernán Darío Gómez en ese tiempo auxiliar técnico, habrá represalias contra su familia. Continúa diciendo: “Hay gente que tiene más experiencia y dice que el que te amenaza no te va a hacer nada. Pero a mí no me amenazaron directamente, si no que amenazaron a alguien del cuerpo técnico, yo no tenía la libertad de exponer a esa persona.” Así que ‘Barrabas’ no volvió a jugar en el Mundial por decreto del narco. Así, los tentáculos de los capos llegaban hasta el pizarrón táctico del entrenador. [13]

Después de perder el primer juego contra Rumania, se enfrentaba a EE. UU. ante máxima presión. Maturana recibió una llamada antes del partido amenazando de matarlos si no ganaban el partido. Colombia perdió con autogol de Andrés Escobar, quien días después fue asesinado en Colombia.

 

Asesinato de Andrés Escobar

Con Pablo Escobar fallecido poco antes, pero con la mano negra del narcoterrorismo aún presente, el futbolista Andrés Escobar fue asesinado en las afueras de una discoteca, pocos días después de haber marcado en propia puerta en los octavos de final del Mundial de EE.UU. ’94, que terminaría dejando a Colombia fuera del certamen.  Fue asesinado a balazos por los sicarios de los narcotraficantes Gallón, miembros destacados de Los Pepes (Perseguidos por Pablo Escobar), el gang criminal de narcos surgido para acabar con la vida del ‘Patrón’. [14]

 

Asesinato del árbitro Álvaro Ortega

El 26 de octubre de 1989, el árbitro colombiano Álvaro Ortega fue «sentenciado a muerte» por Escobar tras su arbitraje del partido en el estadio ‘Pascual Guerrero’ de Cali, en el que el América de Cali de los Rodríguez Orejuela (Cartel de Cali) se impuso 3-2 al Independiente de Medellín de Escobar. Su «delito» fue anular un gol de chilena de Carlos Castro, al considerar que había jugada peligrosa, evitando así el empate a falta de dos minutos del final.

El asesinato del árbitro se ejecutó 19 días después. De regreso de arbitrar un partido, fue abordado por un sicario y le propinó 9 disparos, acabando así con su vida. A pesar de señalamientos contra el capo del narcotráfico, la investigación no avanzó hasta el punto de que se cerró y no se lograron capturas por el homicidio. Años después, según relata en el documental Los dos Escobar, ‘Popeye’, quien fuera mano derecha de Escobar, señaló que Pablo Escobar había ordenado el crimen.

Aquello se tornó en una gran situación de pánico para los colegiados colombianos, con un goteo continuo de renuncias de muchos de ellos. Así que la Federación Colombiana de Fútbol tuvo que tomar medidas drásticas, impulsada también por la FIFA, y unas semanas después se cancelaba la competición y quedó así por primera vez sin un campeón. [15]

 

Otros casos:

-A finales de los 80, secuestraron al árbitro Armando Pérez, supuestamente por representantes de seis equipos. Tras un comunicado en el que se leía que ni Santa Fe ni América de Cali podían ganar y que al árbitro que pitará mal lo matarían, fue liberado.

-La lista de dirigentes del fútbol asesinados por sus vínculos con el narcotráfico es larguísima; desde Hernán Botero (Nacional, primer extraditado), pasando por Eduardo Dávila (Unión Magdalena, sindicado de tráfico de marihuana) e Ignacio Aguirre, alias ‘El Coronel’ (Tolima, asesinado en los 80), hasta César Villegas (acusado de ser el testaferro de Phanor Arizabaleta en Santa Fe y asesinado en 2002) y Juan José Bellini (presidente de la federación y ex dirigente del América vinculado con el Cartel de Cali).

Muerte de Escobar y el fin del narco-fútbol

Tras la muerte de Pablo Escobar en 1993, la situación en Colombia se tornó peor. Sin un líder, todos buscaron mandar y la violencia escaló y el fútbol también se vio tocado. Como bien mencionamos, la participación de la selección cafetera en Estados Unidos ’94 resultó decepcionante y se vio afectada por amenazas del narcotráfico. El fallecimiento del narcotraficante tuvo un efecto dominó, donde los principales líderes de carteles empezaron a desaparecer, y eso incluía dejar de ejercer su presencia en los clubes. Con la caída del imperio de Escobar, no existía quien pague los altos salarios establecidos en el Atlético Nacional. No había dinero y la violencia no cesaba. El fútbol entro en crisis, y apenas recién en la última década ha logrado recuperarse y volver a su máximo nivel, como quedó demostrado en Brasil 2014 por la selección nacional.

 

Conclusión

La figura de Pablo Escobar es vista de una manera muy diferente cuando se habla de fútbol. Por un lado, muchos evocan a la gran cantidad de escuelas y canchas que construyó en los barrios más marginados, contribuyendo a la salud y formación de muchos futbolistas. Su dinero, junto con el de otros narcos, fue fundamental para el auge del fútbol colombiano, pero también de su caída. Es imborrable el estado de pánico y nerviosismo que llevó al fútbol profesional, derivando incluso en más de una ocasión en la muerte. Hasta hoy en día, ha dejado una huella en el fútbol colombiano que muchos quisieran borrar. El estigma de que el éxito de los grandes equipos en la actualidad sea asociado con estos criminales es un peso con el que los clubes, y el fútbol colombiano en general, tendrá que cargar toda su vida.

 

Escrito por Patrick Aoun