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Abstract

El fútbol es un arte e idioma universal. El deporte más jugado y dominante de todo el mundo. Solo bastan cinco objetos para jugar al juego más bonito que jamás se haya creado: un objeto redondo que ejerza de balón, cuatro más que sean estáticos, para formar dos arquerías, y un grupo pequeño de personas es suficiente para jugar en cualquier parte del mundo. Ese juego une familias y amigos frente a un televisor para ver a su equipo competir, paraliza a un país cuando el equipo nacional juega, borra fronteras entre nacionalidades, religiones y etnias, ha llegado a moldear la política de países, y ayuda a combatir problemas sociales como el racismo. Parece tan perfecto que uno pensaría que su nobleza es inquebrantable. Pero ahí es donde uno se equivoca. Nada escapa el mal, y el narcotráfico y las mafias no son la excepción. Estos negocios sucios han acompañado a la humanidad desde hace siglos, pero han tenido su auge más grande desde inicios del siglo XX. Su gran poderío económico, junto con el miedo que han amasado en la sociedad, les ha dado una inmensurable influencia en el mundo que les ha permitido entrar por el patio trasero del fútbol, en el que muchos de estos delincuentes ven un tren hacia el paradisíaco mundo del dinero lavado, que no pueden dejar escapar. Eso dicho, sus bolsillos son tan profundos que pueden comprar el equipo que se les antoje, hacerlo su propiedad y moldearlo a su gusto. A través de su red de amenazas, poseen el poder suficiente para controlar el mundo del fútbol como si fuera un títere. Desde decidir quién debe ser alineado, hasta arreglar partidos y ordenar ejecuciones a quien no cumpla. Ahora bien, parece ser una simbiosis. Con esa cantidad de dinero que los narcos y las mafias pueden inyectar al deporte, no solo se ha hecho el mal, sino también ha servido para hacer bien y ha ayudado a crecer al balompié en varios países.  ¡Que ironía!, ¿no? Este proyecto se enfoca en la relación del fútbol con estos grupos delictivos, enfocándose en tres países: México, Colombia, e Italia. Se explorará cómo la droga y la corrupción  han impactado el mundo del fútbol en estos países.

 

 

Escrito por Angel Garza Reyna, Patrick Aoun